jueves, 22 de diciembre de 2016

El rock y yo. PARTE I

Ufff… ¿por dónde empezar? Pues por el principio ¿eda? En casa siempre fuimos muy musicales, bueno mi madre… Viví con ella 17 años de mi existencia.
Mi querida madre escuchaba muchos géneros musicales: rock en español, música ochentera, The Beatles, los Bee Gees –yo los amo gracias a ella-, Mecano, Joaquín Sabina –me caga, lo detesto, pinche farol-, Ace of Base y el eurodance (muy de moda en la década del 90, es importante resaltar que en ese entonces mi madre era toda una veinteañera), Tania Libertad, Roberto Carlos y esa música de doñas, música andina, música latinoamericana (que siglos después supe los nombres de los artistas: Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Mercedes Sosa, etc.) en fin un pinche chilaquil musical. Pero lo que más sonaba en casa era Eros Ramazzotti, a quien mi madre llama de “Eres Papazzoti”, es fan from hell de ese güey, me sé toditas sus las canciones. 

Recuerdo que en 1999 previo a mi ingreso a la secundaria, en casa de mi abue contrataron el servicio de cable y había escuchado en comentarios de mis compañeros de la primaria que había un canal de música bien chida, por supuesto que hablo de MTV. En aquel momento tenía 10-11 años escuchaba lo de moda: Britney Spears, Backstreet Boys, *Nsync, Cristina Aguilera, Shakira y demás... Pero cuando empecé a ver MTV y conocí otros tipos de música como el happy punk: Blink 182, Sum 41, The Offspring, NOFX, Green Day, Rancid, etcétera.

En Telehit había una sección de metal, no recuerdo el nombre del programa pero sí de la conductora, Angie. Una chica de pelo rojo intenso, vestía de negro y cuero, las uñas largas como garras, estoperoles, entre otros clichés que caracterizan a la escena metalera. Gracias a ese programa conocí a grupos como Slipknot –nunca me gustó-, Mudvayne –tampoco-, Korn (¡los amaba! Pero cuando me hice trve lo negué rotundamente), Ill Niño, Sepultura, Marilyn Manson, etc. Esa música me parecía extraña por que era totalmente diferente a la música pop que yo acostumbraba a escuchar. ¡Pero quedé fascinada! Me sentí automáticamente identificada con aquellas personalidades.

En 2000 entré a la secundaria y comencé a ir al cyber de mis amigos (mayores que yo por unos 4-5 años más o menos) muy cercano a donde vivía en Tepic y me comenzaron a “inducir” a la música metálica [sic]. Y así surgió el interés de conocer otros tipos de música ruda. Ya que el pop –en sus palabras- era música para chicas estúpidas.

Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 7 años, es decir, siempre ha permeado en mí un disfuncionalismo familiar bien cabrón (que he aprendido a lidiar y superar en muchas formas). A los 11 casi 12 años comencé a revelarme ante mis padres, odiaba a todo mundo. Estaba emputadísima con la vida. Desde que era niña (independientemente del tipo de música que escuchara) siempre me sentí como la oveja negra de la familia Montero. ¿Por qué? A grosso modo: Por que mis padres estaban divorciados y el resto de los hermanos de mi padre –son 7-  tenían una familia perfecta: mamá, papá e hijos. Y yo no tenía a nadie… bueeeh… ya es un asunto bastante superado me costó muchísimo trabajo pero ¡LO LOGRÉ! Lo poco o mucho que he madurado a sido a punta de madrazos... neta que sí. 

Volviendo al tema... el rock me sirvió de refugio: me abracé en aquellas letras llenas de maldad, depresión, rebeldía, etc. Mis amigos del cyber tuvieron una gran influencia en mí. Comencé a escuchar en “forma” a Metallica –obvio ya los conocía son una banda famosísima-, Slayer, Megadeth, Cannibal Corpse, conocí a Judas Priest –mi banda favorita de metal, forever-, por ello el Halford en todos mis usernames; WASP, Grim Reaper y mucha pero mucha maldad. También me di un splash a los clásicos: Led Zeppelin, Black Sabbath, Deep Purple, Cream, Pink Floyd, Iron Maiden…. Puts… ¡un chingo de bandas que la neta ni me acuerdo!
              
En 2002, en mi segundo año de secundaria decidí no solo escuchar metal/rock, sino también utilizar el disfraz metalero. Siempre SIEMPRE SIEEEEMPREE vestía de negro –como actualmente sucede con frecuencia, es una influencia del darketismo que me ha costado dejar- usaba tenis -ídem-, nunca me pintaba (a diferencia de mis compañeras que se colgaban hasta el perico) si acaso me hacía una línea negra al interior del ojo –¡que oso! se ve súper naco-; mis uñas siempre negras y mi vida era un desastre (ojalá tuviera actualmente aquellos problemas que me aquejaban, ja). 

En esa coyuntura de mi vida, me hacía la pinta casi todos los días nunca iba a la secundaria. De hecho reprobé física, química y matemáticas, tuve que hacer exámenes extraordinarios. Llamaron a mis padres miles de millones de veces de la escuela. Me mandaron al psicólogo... mis papás me daban el dinero para ir a las consultas pero me iba al centro y lo gastaba en discos grabados en la ahora innexistente tienda de rock "La Paz". Cuando me cacharon mis papás me pusieron una regañiza... chale, neta que hice sufrir bien cabrón a mis jefes. 

En esa época era ODIOSA ni yo me soportaba; mis compañeros y profesores me detestaron y yo a ellos. Aborrecí la secundaria… pero el rock (y lo que giraba en torno a él) fue mi refugio. Recuerdo que escuchaba en mi walkman mp3 a Judas Priest cuando me hacía la pinta y “rompía las reglas” (Breaking the Law), me sentía la “centinela” (The Sentinel) que iba a destruir a todo aquel que me hiriera, les daría “latigazos” (Whiplash) a la gente que odiaba… ¡Wow! Era tan farola. Les juro que en este momento brotan lágrimas de mis ojos, recuerdo con tanta nostalgia mi adolescencia...

Recuerdo un episodio muy estúpido, no sé, ahora que lo recuerdo me da gracia, pero en aquel momento no fue nada padre. No sé que demonios pasó que discutí con mi padre, estaba enojadísima, rompí la Biblia de mi abuelita, maldije a todo mundo y mi abue me dijo: "¿qué te pasa? y  me puso una putiza jajajajajaja, bueeeeeh, una bofetada.

Otro episodio... chale, mi mamá casi me mata. A mis 13 años me perforé (sin permiso) la nariz, me lo hizo el paro un cuate del barrio. Yo bien brava llegué a casa con un pedazo de micropor en la nariz y mi madre me pregunta “¿qué traes ahí?” y yo me puse nerviosísima, le dije “nada”… obvio no me creyó...me quita la cita…¡zas! Me vio el arete… me puso una chinga y por supuesto que me obligó a quitármelo. Pero en 2007 volví a perforarme la nariz (de paso la lengua) y a fecha mantengo ambos piercings… ¡hasta tatuajes tengo!

Continuando con 2002… después de todo ese plano de soledad, de odio a mis padres y al mundo en general, conocí a una de las personas más maravillosas de todo este planeta tierra, a mi amigo adorado Juan Antonio Castrejón a.k.a “Metal Tepic”. Él sin duda ha sido una de las mejores coincidencias de todo mi existir. 

En aquel momento, yo conocía a muy pocos “metaleros” de Tepic, si acaso a mis amigos del cyber. Fue cuando conocí a Metal Tepic [Juan] descubrí otros géneros más malvados y a gente muy metalera, rebelde, subversiva, atea… todo aquello que una chamaca rebelde de 13- 14 años necesitaba. Juan era el único bloggero de la escena metalera en el rancho, aún recuerdo... www.metaltepic.tk :'). En ese site se publicaban las "novedades" del metal y las próximas tocadas. Yo conocí esa página y por supuesto a Juan por un amigo en común, lo que es el pinche destino... Metal Tepic y yo vivíamos en el mismo barrio. 
[Juan, si lees esto -sé que sí- sabes lo mucho que te quiero y lo importante que fuiste, eres y serás... eternamente y para siempre. Sino te hubiese conocido en esa coyuntura de mi vida no sé que hubiera sido de mí]. 

Juan me presentó los géneros de metal más extremos: el black metal de Dark Throne, Mayhem, Burzum, Marduk, Dimmu Borgir, King Diamond, Immortal… y miles de bandas más que ahora a mis 27 años escucho muy poco.

Pero lo que más marcó mi vida fue conocer a la escena metalera. Eso me dio identidad, me definía y me integraban a algo, era parte de "alguien". Siempre me sentí solitaria, con pocos compartía mi soledad y rebeldía. Pero el conocer a toda esa gente tan parecida a mí con esas mismas cualidades me hizo ser alguien. En muchas ocasiones me pregunto… si no hubiese sido el rock…¿qué me hubiera rescatado? El rock me ayudó a salir de muchas de mis broncas existenciales –o quizá las profundizó- no lo sé... es algo dicotómico...

Ojo: Pese a que cagaba murciélagos, meaba petróleo y era el anticristo (jajaja) escuchaba a escondidas a mis grupitos de pop, new (nü) metal y demás "gustos culposos". Ahora reconozco abiertamente que me encantan pero antes era un sacrilegio si quiera tararear alguna canción diferente al rock o al metal. Claro que el rock y derivados me gustan muchísimo más que otros géneros musicales -y eternamente será así- pero también soy abierta a otras propuestas (excepto la música banda y derivados, neta que no, los odioooo). 

Cuando iba a las tocadas y conocía gente... recuerdo que me preguntaban: ¿y tú con quién te juntas? ¿qué grupos escuchas? ¿cuáles son tus influencias? :') lo que me parece increíble es que muchos vatos bien rucos (más que yo) sigan preguntando y dándole tanto peso a eso jajajaja.

Hace un par de años, caí en cuenta de que fui a una tocada donde se presentó la banda de una persona que marcó mi vida profundamente –por supuesto que en aquel momento ni él ni yo nos hacíamos en el mundo-. La tocada fue en 2004 en un centro charro (LOL) en Tepic. 
Carlos tocó con su banda 7” pulgadas (7 años después para ser exactos) supe por él que se llamaban el grupo... es por la medida de los vinilos. Recuerdo que los vi tocar y la neta me aburrieron, nunca he sido fan del punk. Si de por sí yo soy acelerada… esa música me altera aún más.

Y bueno… cuando entré a la prepa anduve por primera vez –formalmente- con un metalero, pelo largo, universitario, lleno de maldad y un outfit ad hoc a nuestra ideología (sé que puede leerse patético, pero parte de nuestro pensamiento en aquel entonces). Pero había algo más allá de nuestro “metalerismo” que nos unía… nos relacionaba la disfuncionalidad de nuestras propias vidas, éramos la combinación perfecta.

De 2004 a 2006 hice muchas amiguitas metaleras,  más grandes que yo. Pese a que ellas fumaban y bebían ¡AUNQUE USTED NO LO CREA! yo no lo hacía, conocí esos vicios hasta mi llegada a Guadalajara a mediados de 2007.

Continuando… nos dábamos tips para vernos más metaleras; más blancas –yo lo soy, no necesité el tip – pero opté por pintarme el pelo negro (que hace poco dejé de hacerlo); todos los días planchaba mi cabello –lo tenía horriblemente maltratado- pero ante todo era mantener aquella imagen llena de maldad; usaba botas mataperros (¡quiero unas Dr. Martens!), cintos de estoperoles (tengo uno y lo uso), me ponía mallas de red (aún lo hago), vestía de negro todos los días (pese a que han pasado casi 10 años, en mi guardarropa sigue prevaleciendo dicho color), lo irónico es que actualmente tengo el pelo más largo -a la cadera- que en mis años más metaleros y claro... ya no lo plancho, está sanísimo y hermoso.

Por supuesto que claro que sí ¡era atea!… después conocí más a fondo el grunge (PJ, STP, SG), el alternativo (NIN, TOOL) .... 

Estoy mueeeeerta, mañana le sigo.

CONTINUARÁ….